Claudia Avila Vargas

Bogotá,Colombia

http://avilcla.cv.fm/es/

 

Cuantos van:

 

 

 

 

QR code services, tools and utilities by www.qr4.nl

Qué nos ha pasado?

Qué está sucediendo?

 

En días anteriores estuve en una fiesta de una niña que cumplía 5 añitos, mi hijo tiene unas características particulares, no se socializa de manera fácil con personas que no ve a menudo. Por tanto, estuvo todo el tiempo al lado de mi esposo y mío. Pero bueno el tema no viene a eso, el tema viene a comentarles lo que rescaté de dicha reunión.

 


Se realizó una “chiquiteca”, música rap, reggaeton, luces de neón, humo… eran algunas de las cosas que observé; había asistido  a otras, pero no para una niña de 5 años, dirán ustedes que soy anticuada, que eso es lo que está de moda o bueno… muchas más cosas. Me cuestiona  es la manera de replicar a los niños cosas que más adelante estaremos diciendo como por qué tienen tanto afán de crecer, por qué están actuando así, que  los niños maduran  
ahora más rápido que antes. No será más bien que en el tiempo que nos encontramos algunos padres, al ser jóvenes en edad cronológica, ¿consideran pertinente educar a sus hijos no como hijos sino como pares? ¿Educar como amigos, no como padres?, no digo que esté mal, solo que me cuestionan muchas cosas.

 

En dicha reunión no escuché ni una ronda infantil. Para mí como educadora, mal hecho, para otros tal vez no importe y esté pasada de época; pero la verdad prefiero estar así y formar a mi niño como lo que es: un niño de 4 años, que debe aprender y vivir cosas de la edad de él, no afanarlo.

 

Esto me recuerda también que para algunos padres, incluidos algunos de mis familiares, los programas de televisión que observa mi hijo son “tontos”. ‘Dora la exploradora’, Plaza Sésamo’, ‘Jorge, el Curioso’, entre otros, que para mí, son los que él debe ver, para otros, ya han pasado de moda, y el niño debe formarse con programas reales (violentos), de acuerdo o no, juzguen ustedes.


Educar desde las mismas fiestas infantiles, desde el ejemplo, desde la televisión, es lo que nos debe interesar como docentes, como padres, tíos, familiares, como seres humanos.

 

Por tanto;  ¿por qué considerar que la culpa de todo lo que sucede en las aulas es de las escuelas? Porque no miramos a nuestro alrededor y nos miramos con lupa, o porque no preguntarle a los otros ¿cómo estamos siendo como padres, como maestros, como familia?

 

En ocasiones siento que soy observada como bicho raro cuando salgo a la calle y en todo el camino recorrido juego con él, río, escarbo la tierra, me ensucio con él. Alguien en mi sitio de trabajo, me dice en ocasiones que le parece curioso que casi siempre llego a comentar cuestionamientos sobre mi labor de madre. Y lo hago, porque a veces me siento con tantas ideas, con tantos interrogantes frente a mi posición de  madre. ¿Estoy haciendo las cosas bien? Pienso que Dios y la Virgen María me han dado la posibilidad de tener un milagro en mi hogar, entonces ¿por qué no me lo voy a gozar como corresponde?

 

La semana pasada leí que se está considerando la idea de prohibir dejar tareas a los niños para las casas. Escribí en Facebook que aplaudo la idea, esto generó un poco de polémica, algunos les dieron “me gusta”, otros respondían por qué no estaban de acuerdo. Mi respuesta es la que aplaudo, porque pienso que no deben ser las escuelas las que den todo, debemos ser nosotros como padres los que también nos preocupemos por la formación académica de nuestros hijos y tener esos espacios de aprendizaje con ellos.

 

Los invito a pensar más en los niños, en su formación, no tengan afán en su crecimiento, déjenlos crecer como corresponden, son sus fantasías, son sus sueños. Si observan un programa infantil donde habla un pez, donde corren caracoles o un mapa sonríe y muestra un recorrido, por favor no se rían de su felicidad, no le digan que eso son mentiras, que eso no existe, déjenlos ser ellos, ser niños, no seas gigantes egoístas. Por favor no lo sean. Bendigan a sus hijos, a sus niños.

 

Los quiero y gracias por leerme.

 

 

 

 

 

Noviembre de 2012

 

Escribir comentario

Comentarios: 5
  • #1

    Edumorfosis (miércoles, 14 noviembre 2012 10:50)

    Saludos Claudia:

    Me parece muy acertado tu planteamiento. Acá en Puerto Rico ocurre lo mismo. He visto muchas fiestas de cumpleaños para pekes, donde la música es para adultos, hay bebidas y se realizan actividades para adultos. Creo que un cumpleaño de niños debe ser una actividad para niños, no para complacer a los adultos. Es por eso que muchos chicos de 14 y 15 años ya se sienten adultos y quieren hacer cosas que hacen los adultos. Nuestra crianza y la de la sociedad promueve que muchos adolescentes se pierdan en la calle haciendo lo que les da la gana. Entonces, muchos jóvenes sanos son corrompidos para hacer cosas indebidas con tal de ser aceptados por sus amistades liberales.

    Criar hijos en esta era es bien difícil. Y tus cuestionamientos son total y absolutamente válidos...

  • #2

    claudiaavila (jueves, 15 noviembre 2012 08:17)

    Totalmente de acuerdo con tu comentario, gracias por escribir

  • #3

    Janneth Wilches Hernandez (jueves, 15 noviembre 2012 11:16)

    Cordial saludo querida amiga....me parece muy interesante este artículo que acabas de publicar;
    Antes cuando no era mamá estaba con un velo en mis ojos, me cuestionaba el comportamiento de mis estudiantes sí, pero no reflexionaba en su entorno familiar (sus costumbres, acciones, comportamientos etc.), ahora que soy mamá mis ojos se abrieron, veo el mundo desde otra perspectiva.
    Claudita encontré una frase por ahí (no recuerdo en donde) que me dejo pensando y creo que es muy pertinente “Los Hijos son la extensión del Carácter de los Padres” ¿qué tal?....esto me cuestiono en gran manera…. Y se ve reflejado en la nueva generación de niños que está creciendo, si vemos los padres de estos chiquitos son “chiquitos” (en Edad) es decir muy jóvenes y no tienen el suficiente carácter para afrontar con seriedad y responsabilidad esta gran labor de ser Padres, eso no quiere decir que podemos generalizar pero es el común denominador.
    Creo que nuestros niños y jóvenes reflejan lo que viven en sus casas, por eso es importante mirarnos como adultos… aprovecho para contarte una experiencia con mi sobrinita María Paula que tiene tres años, ella se coloca mis tacones, mis bufandas, se coloca mi bolso y dice “me voy a tabajar a la mimersidad” me impacta ver cómo quiere parecerse a mi….
    ¡Dios!...que responsabilidad tan grande la nuestra como adultos, nosotros somos los que moldeamos el carácter de nuestros niños para que más adelante sean jóvenes y adultos seguros de si mimos, de carácter, soñadores y triunfadores en la vida.
    Ahora bien, ¿será que si tenemos pelo pa moño?.... ¿será que nuestras acciones la pueden replicar nuestros hijos, nuestros estudiantes? O simplemente si nos miramos a nosotros mismos podemos decir que perdemos el año.
    ¿Qué tipo de generación estamos formando?
    No podemos permitir que nuestros hijos que son el futuro repliquen los errores, la falta de carácter que nosotros como adultos hemos tenido….debemos cambiar para que ellos sean diferentes….

  • #4

    Nidia Martínez (jueves, 15 noviembre 2012 13:26)

    Gracias por compartirnos tu experiencia y reflexión...la comparto desde como la cultura media las relaciones, los intereses, los sueños y luego nos preguntamos que ha pasado con nuestro jóvenes cuando el contexto que vive es de soledad con la T.V, los mass media o las tecnologías; cuando todo nos parece tan normal que no nos asombramos de comentarios y situaciones que nos cuentan nuestrros hijos que no corresponden a lo que podrían pensar, inventar, preguntarse a ciertas edades...vemos a los niños como pares, como adultos en envase pequeño, como sujetos a quienes entre más quieticos mejor ...claro esto para algunas personas...

  • #5

    claudiaavila (viernes, 16 noviembre 2012 09:03)

    Mis queridas compañeras agradecidas por responder a este escrito, tienen toda la razón, como dice Janeth...
    Será que si tenemos pelo pa´ moña? considero que lo pertinente es permanecer alertas, con los ojos muy abiertos con conciencia de solicitar a Dios sabiduría.

    Gracias