Claudia Avila Vargas

Bogotá,Colombia

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La Medalla de Honor

Hace unos años cuando era estudiante siempre esperé con la mayor ansiedad que me llamarán y me hiciera merecedora de una medalla, de una pedacito de cinta de bandera de Colombia, desafortunadamente solo en grado décimo  me dieron una (aclaro no era mala estudiante, pero lógico habían otros que eran mejor que yo).

 

 

Cuando inicias tu proceso escolar empiezas a notar cambios, debes hacer filas rectas, tomar distancia, hacer silencio, cantar el himno…y claro ver como se entregan estas cintas o medallas que son motivo en ocasiones de alegrías para muchos y tristeza para otros.

 

Emmanuel que es mi hijo, como lo saben los que me han leído, está en grado primero, este año se enfrentó a este tipo de cambios estructurales a los que no estaba acostumbrado, (copiar de un tablero, tener varios docentes, tener varios cuadernos…bueno y todo lo que para muchos es habitual, que para mí fue un suplicio; pero afortunada o desafortunadamente el sistema es así).

 

Ahora bien, imagino que un día en el colegio se realizó un izada de bandera y alguien de su salón recibió una banderita o medalla, empezó a preguntar porque a él no le daba una, le explique, pero lógico no comprendía porque a él no si también se esforzaba; entonces respondió que la niña a la que le daban la medalla se la daban porque tenía la letra muy linda y tenía trenzas muy bonitas.

 

Luego una compañera de la Universidad “Lucía”, me prestó un libro de lectura que se llama la medalla de honor; lo leímos y ha sido con este libro que el derecho a adquirir una medalla se ha vuelto algo muy importante para mi hijo; el libro cuenta como un niño esconde una medalla que le han dado en el colegio solo porque cree que su mamá lo va a regañar ya que nunca le han dado una, y sus sospechas son acertadas, cuando mamá la encuentra piensa que se la ha quitado a alguien en el colegio…Bueno no sigo con la historia. Voy a esto porque en momentos como padres creemos o esperamos que solo sea el colegio la institución la que pueda ofrecer este incentivo a nuestros hijos, pero resulta que no, como padres también debemos generar esta alegría en ellos.

 

Emmanuel luego de leer el libro ha empezado a hacer cambios; empezó a preocuparse más por ayudar en casa, por hacer sus cosas solo y más rápido, por aprender (lo que para muchos es fácil para el en momentos no…como abrocharse, amarrase los zapatos, aún no lo hace pero todos los días noto como se esfuerza…). Y entonces surge la pregunta – Mamá cuando me voy a ganar una medalla de honor, de oro como en el cuento y con una banderita de Colombia como las del colegio-; llevo casi 20 días diciéndole que claro que él se merece una, pero solo hasta la semana pasada pensé que porque no, darle una medalla de verdad.

Dirán muchos que les parece una bobada, pero eso es lo que hice le mande hacer una; también por consejo de Lucia y Adriana (comadres de la Universidad), le hice un diploma, y hoy cuando llegue del colegio se los daré.



 

Ayer en el colegio le dieron dos menciones, llego muy feliz, todo el tiempo manifestaba que estaba muy contento por sus papeles, que los guardara que eran muy importantes: - Mi profe me prestó una carpeta para traerlos, estas feliz, porque yo sí- fueron sus palabras.

 

Termino con lo siguiente, en uno de los colegios donde trabaje, una compañera siempre que había izadas de bandera, en el patio le daba la medalla solo a una niña, pero cuando entraban al salón a todas las niñas del curso les colocaba una cinta de la bandera de Colombia, resaltando diferentes cualidades de las niñas. Antes de ser mamá y mirándolo de lejos como docente me parecía en momentos una bobada, pero ahora que soy madre entiendo la magnitud de ese pedazo de cinta. Por tanto culmino con esta invitación, si eres docente el próximo año, porque no, hagamos el ejercicio y resaltemos las cualidades de todos nuestros niños y regalemos un pedacito de bandera a cada uno, les aseguro que guardaran esta cinta como un gran tesoro.

 

Bueno me despido no sin antes darles las gracias por leerme, bendiciones y como siempre gracias por sus comentarios.

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Luz Nelly (sábado, 22 noviembre 2014 08:37)

    Excelente reflexión.. Cada persona tiene potencialidades o cualidades que se pueden destacar y aprovechar para motivar.

    Atte.
    Luz Nellyu Romero

  • #2

    Rosa Isabel (domingo, 23 noviembre 2014 08:19)

    Claudita, es muy linda tu reflexión; frente a esos estímulos y elementos que fomentan la competencia (rivalidad) entre compañeros, estamos llenos en los entornos escolares. Por qué tienen que darnos refuerzos para así reconocer que tenemos valores y virtudes. Por qué no enseñamos a nuestros niños y a nosotros mismos que, para sobresalir contamos únicamente con nuestro trabajo, y que será éste el que brindará nuestro verdadero valor?? Que debemos trabajar para sentir la satisfacción del deber cumplido, y no porque nos van a premiar. Para compartir anécdotas, en mi colegio, la única vez que me llamaron a izar bandera porque había ocupado el segundo puesto como mejor estudiante del Colegio, estaba fuera porque había llegado tarde. Qué ironía, y volvemos a la misma reflexión. Tratemos de formar niños sensibles, capaces de dolerse del dolor del otro, y no seres insensibles, solamente interesados por realizar trabajos por una medalla. La mejor medalla es la que le entregas día a día a tu hijo, con tu amor y dedicación, y esa medalla siempre estará en su corazón. Abracito para los dos nenes.