Claudia Avila Vargas

Bogotá,Colombia

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Va para tí mi Salo

En días como hoy me pregunto, en qué momento los seres humanos, hemos considerado que  la diversidad es motivo de irrespeto al otro, que seamos capaces de burlarlos del “OTRO” sin pensar por un momento que tal vez ese “otro”, en algún momento de la vida pueda cambiar y convertirse en un NOSOTROS.

 

Explicó. Algunos de ustedes saben que mi hermano mayor, Salomón hace muchos años sufrió un accidente, perdió la mitad del cerebro por dicho acontecimiento, ahora luego de más 20 años  ha mejorado, pero lógicamente su cuerpo (movimientos) no es estable, habla de manera enredada, usa bastón,… entre otras cosas, pero su corazón es el más hermoso de todos, es muyyyy tierno, y aunque tiene un genio malhumorado, es un gordito hermoso, al que AMO mucho, es mi sangre, es mi hermano, es mi ejemplo, es constancia, es …es vida.

 

Ahora luego de muchas caídas, mi mamá casi no lo deja salir a la calle, porque se golpea, pero el sale a comprar el pan del desayuno, o mandados cerca a la casa; le gusta salir sentarse en las panaderías tomarse un tinto o un café y hablar con las personas (aunque muchos lo evaden), aunque en momentos pareciera que pensarán que hablar con él les quita y por el contrario no comprenden que esta pequeña acción genera alegría en él.

 

Hoy cuando llegue a casa de mi mamá, a dejar a Santiago para irme al trabajo, él llego de la panadería de comprar un pan (solo uno),porque aunque no mantiene con dinero, cuando tiene una moneda siempre le lleva algo a mi mamita,  se lo entrego  y cuando lo sacamos de la bolsa el pan estaba quemado y duro. Como es lógico me enfade, le dije a mi mamá que yo iría a la panadería, a mi mamita se le llorociarón los ojos. Me lleve la bolsa con el pan y al entrar a la establecimiento, le hice saber al señor, que Salomón es mi hermano, que merece respeto, que no tenía por qué aprovecharse de el por estar en condición de diversidad, que hoy era el pero que mañana no sabíamos lo que la vida nos tenía deparados a ninguno de nosotros, el señor no sabía que responderme, me iba cambiar el pan… lógico no le recibí nada…y bueno esto fue lo que sucedió.

 

Ahora bien, no sé en qué momento la vida puede hacer que como seres humanos nos convirtamos en abusadores del otro, en burladores del dolor del otro, mirémonos acaso ¿somos perfectos?, todos nos encontramos en condición de diversidad, todos, somos diferentes y en nuestra diferencia merecemos respeto, merecemos un excelente trato.

 

Yo sigo insistiendo con algo que escribí en algún momento, los planes curriculares de colegio y universidades, tenemos una asignatura pendiente, debemos incorporar la inteligencia emocional , vista desde el respeto a la diversidad, no hablemos de discapacidad…hablemos de capacidades, hablamos de no burlarnos de nuestros TIOS, HERMANOS, VECINOS…Salomón es hermano, es tío, es vecino y aunque en ocasiones no lo niego alguno de nosotros como familia  nos hemos burlado de algunas acciones que él hace, o porque negarlo en un principio nos avergonzábamos de algo que hacía, estoy segura que ahora como hermanos, no es así, pero veo que en momentos algunos sobrinos si lo hacen se mofan de su condición y aunque se le llame la atención , la juventud, la maldita juventud pareciera ser sinónimo de irrespeto en algunos de ellos.

 

Ayer y hoy he tenido la oportunidad de escuchar algunas charlas que tocan el tema de la PAZ  en la FEDU, y como lo mencione en una de la profesora Gabiota, estoy convencida de que podemos generar mundos inimaginados si tan solo respetamos al otro, si tan solo nos paramos en los zapatos y capacidades del otro


Como docentes debemos contribuir a formar profesionales capaces de ser sensibles ante las necesidades del otro, independientes de la carrera que elijan las personas que tenemos en los diferentes entornos, todos los egresados debemos tener en cuenta que lo que hacemos debemos hacerlo con respeto, con cariño, dando precisamente lo mejor de nosotros. La paz empieza por cada uno, la paz empieza con la ternura de la palabra, con el abrazo , con  el te AMO sin palabras, con el saludo con aquel que no conoces pero que con un Buenos días se dice todo y más.


Salito es eso y mucho más, cuando lo miras,  sus ojos sonríen solos, sus ojos te permiten comprender una felicidad que los demás no percibimos por el afán del día a día, en el cual  avanzamos y avanzamos y olvidamos lo esencial, olvidamos  la ternura, la paz, el respeto...la diferencia.

 

Hoy quisiera con esto que si en algún momento vemos pasar a cualquier persona en condición de diversidad, no empecemos a seguirlo con la mirada como si algo de nosotros llevara esta persona, no saben lo incómodo que es para las familias, lo molesto que puede generar un comentario, una burla; Salito es mi sangre, es mi hermano, es mi hermano mayor, y aunque ya no me da pena cuando grita en la calle, y empieza a decir groserías, si me molesta que las personas piensen que esta borracho, o que tiene algo, me molestan las miradas, los comentarios, la burla en la calle cuando camina. Él no tiene nada, por el contrario tiene mucha, tiene  VIDA.

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Rosa Isabel (jueves, 14 mayo 2015 01:13)

    Ojalá diariamente nos regalaramos un corto espacio para reflexionar frente a las realidades de las personas que nos rodean. La historia de vida que nos regala nuestra compañera Claudia, es una excelente oportunidad para que vivamos la experiencia de "ponernos en el lugar del otro", como lo dice el refrán, "en los zapatos del otro", en lo que expresé alguna vez, con el deseo de poder llevar a las aulas una Propuesta Pedagógica que titulé: "Ponernos en el corazón del otro". Salito, en su historia de vida, ha tenido que enfrentar miles y diversas situaciones de indiferencia y maltrato frente a su propia condición diferente a la gran mayoría. No lo sé, en el relato no es claro si él es consciente de estas acciones por parte de los otros, y si está presente en el escrito, pido disculpas; quizás entendí que no es claro para él, pero sí para todos los seres queridos que le rodean y que perciben claramente la indiferencia de la sociedad frente a estas realidades. Frente a este aspecto, cotidianamente encontramos, niños, niñas, adolescentes, y aún personas maduras que no dudan en ignorar y rechazar a las personas en sus respectivos entornos de interacción; en el trabajo, en el barrio, aún en las familias, bien sea porque no están de acuerdo con el pensamiento, la manera de ser, de actuar, o simplemente por situaciones de agresión social. Maltratamos y torturamos socialmente con más frecuencia de lo que nos imaginamos. Y pueden creerlo? muchas veces no somos conscientes; generar un espacio en nuestra cotidianidad para que reflexionemos en torno a nuestras acciones, y precisar cuántas veces hemos maltratado a otros con nuestro actuar, con nuestra actitud, debería ser un ejercicio que realicemos con más frecuencia. Y si nos encontramos como actores educativos, es decir, personas que podemos incidir en los procesos de formación de otros, con mayor razón, ésto último con miras a poder brindar aportes significativos para la construcción de entornos sociales futuros, más sanos, más empáticos, más cordiales, entornos donde podamos vivir el valor de la paz.

  • #2

    Carlos González P. (jueves, 14 mayo 2015 07:55)

    La humanidad tiene la grandeza de hacernos diferentes. Esa diferencia no permite reconocernos, compartir, disfrutar, conocer, comprender y crecer como sujetos, que interactuamos en las diversas dimensiones que la sociedad ofrece,

    Las familias, las naciones, sus variadas relaciones están sustentadas en las diferencias, sin embargo, algunas condiciones culturales, económicas, sociopolíticas, u otras, han concitado miradas para que sectores de la salud, educación, legislación, y otros,motiven ambientes de reflexión ante una sociedad cambiante.

    Es oportuno valorar que a lo largo de la historia de la pedagogía, los profesores han llevado a la práctica grandes premisas pedagógicas, como facilitadores en la generación de conocimiento y mediador en la consolidación de relaciones. Así mismo, la universidad está llamada, por su compromiso tanto social como académico, a pensarse desde la diferencia para atender los desafíos socioculturales y en consecuencia a ser agente de transformaciones en beneficio de las comunidades.