Claudia Avila Vargas

Bogotá,Colombia

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Cuantos van:

 

 

 

 

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Qué no sea solo un código

 

 

Cuando inicia un año escolar te llenas de incertidumbres, no sabes cómo te van a mirar, esperas con ansias que les agrade como hablas, que te entiendan, que encuentres amigos, que puedas jugar, correr, gritar, lejos de querer aprender - enseñar, lo que quieres es gozar, soñar despierto en ser feliz. Acá no estoy hablando de lo que siente un niño, al contrario de lo que muchas de nosotras las madres sentimos y pensamos cuando inicia un nuevo año.

 

Muchos dirán que han pensado más en el aprendizaje que la alegría, yo debo confesar que para mí es al contrario, espero que mi niño me cuente que en el colegio sus profesores saben quién es, que conocen su nombre, que no le dicen por el apellido o el número de la lista, eso no,  me agrada llegar al colegio y que con alegría me cuenten cosas de él, de sus travesuras, de sus impertinencias, me gusta muchísimo recibirlo del colegio y ver en su carita cansancio, pero no del trajín del día, sino de lo bueno que la paso; que bonito es verlos un poco sucios … eso para mí denota que estuvo feliz, que jugo, que toco cosas, claro, también que olvido limpiarse, pero me indica que es un NIÑO. Que se gozó el aprendizaje. Qué bueno ver tareas donde intervienes como familia, pero no haciendo las cosas, sino involucrándote en el despertar de los niños y el tuyo.

 

Todos los días con Emmanuelito oramos y le pedimos a Dios que sus profesores los miren con ojos de amor, que encuentren la gracia de Dios en su corazón, en su actuar, en sus mirar, para que respeten su manera de ser.

 

Ayer cuando estábamos orando me pregunto qué era que lo miraran con ojos de amor, y aunque me parecía obvio que lo entendiera luego de tantas veces que lo habíamos dicho, el mismo se contestó, mencionando, que si era, que no lo gritaran, que lo dejaran ser feliz en el colegio, que no pusieran tantas tareas, que entendieran que su letra no es la más bonita, pero que trata hacerla bien… y continuo.

 

Lejos de pensar si es o no la respuesta, yo estoy convencida que TODOS nosotros debemos tomarnos el tiempo esta semana que inician clases en la gran mayoría de instituciones, de recordar que también nosotros estamos aprendiendo, que necesitamos mirar con ojos de niño, lejos de copiar, copiar y copiar en o de un tablero, confesar que también nosotros estamos deseosos de comernos todo lo que nos comparten en el aula, en la escuela, TODOS -mis niños (universidad), sus niños(el colegio), nuestros hijos y claro tú y yo como docentes que somos-.

 

Comparte todo lo que quieres y deseas con tus pares, con los niños y no olvides que los padres de familia no solo estamos para leer notas, o circulares. Recuerdas lo hermoso que se siente que un profesor en clase te diga que te estas esforzando y que puedes hacerlo muchos mejor, cuando te escriben una nota para tu mamá felicitándote. Dime si eso no te ensancha el corazón. Por favor, no olvidemos que estamos día a día con niños en un aula, grandes o chicos, niños que desean aprender con todo lo que se venga, pero que tienen mucho temor de ese primer día.

 

Aún no sé cuál será la profesora de aula de mi niño, pero hoy elevo una oración pidiendo a Dios, que la que sea que le asignen comprenda que es… un niño.

 

A veces olvidamos lo esencial, comprender que compartiremos un año, semestre con unos niños grandes o pequeños y que ellos mismos nos miraran, nos escucharan, y sobre todo que tal vez debatirán en lo que tú y yo decimos (menciono esto, porque cada que inicia un nuevo semestre noto como el silencio se apodera más de los rostros de nuestros jóvenes y niños en el aula), por eso debemos tener mucho cuidado en lo que hacemos, ser docente es la labor más bella, pero podemos ser responsables de la libertad del aprender o la esclavitad de un contenido.

 

Tenemos el mundo en nuestras manos y lo peor es que el futuro nos tiene a nosotros pero no solo en una sola mano en todas las manitas de nuestros niños y los padres de familia que confían en ti y en mí.

Por mi lado mañana inicio un nuevo semestre, conoceré nuevos chicos veré las caritas de aquellos que inician sus carreras universitarias con deseos de graduarse en unos años como profesores, también le pido a Dios para que ellos mis niños, me miren con ojos de amor, de enamoramiento por el discurso compartido, si es así, lograre que estén en clase, que no falten… no me refiero a la asistencia, me refiero a que hagan parte de la clase.

 

Termino mi sentir agradeciendo a la Profesora Bibiana y Leidy, docentes que han apoyado el proceso de formación de mi niño, pero que lo han hecho con amor, con alegría, con respeto. A ellas GRACIAS. Y a ti que leíste esto si eres docente no olvides mañana cuando lleguen tus niños recibirlos con una sonrisa, si puedes y tu manera de ser te lo permite, dales un abrazo, o un estrechón de mano. Respetemos las diferencias, respetemos que no nos quieran, que tuerzan la boca por nuestras tareas, recordemos que también nosotros somos así cuando cambiamos de contexto.

Nos estamos leyendo.

 

 

Claudia Avila

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Comentarios: 2
  • #1

    Christian vergara (martes, 02 febrero 2016 20:56)

    Que gran bendicion poder leee este mensaje, que no solo anima a los docentes sino a los estudiantes a seguir recibiendo y a dar lo mejor de sí... Dios te bendice!!!

  • #2

    Amanda Silene (miércoles, 03 febrero 2016 05:53)

    Estimada amiga, madre, orientadora y maestra es bello encontrar en un renglón tantas enseñanzas y desde luego aprendizajes que como madre y maestra toca las fibras de tu corazón y se convierten en conocimiento para quienes muchas veces en silencio te leemos.
    Un abrazo.